Saltar al contenido

7 malos hábitos de los profesores

Varios malos hábitos también pueden afectar la productividad de los profesores, haciéndolos menos eficientes y menos creativos. Estos malos hábitos limitan su efectividad y afectan la relación con sus alumnos. Además, también inciden en el autocontrol e incluso en su buen humor.

A continuación te presentamos una lista de 7 malos hábitos de los profesores:

1. Grite a los estudiantes todo el tiempo

Ante el comportamiento de sus alumnos, los profesores suelen gritar en varias situaciones:

  • Charla espuria.
  • Estudiante que no respeta los estatutos de la clase.
  • Comportamiento inmaduro de algunos estudiantes.

Si le lloramos a un estudiante, estamos dando un mal ejemplo de cómo comunicarnos. Posteriormente, utilizará el mismo modelo de comunicación cuando esté estresado.

Gritarles a los estudiantes todo el tiempo es un mal hábito porque es contraproducente, rara vez funciona bien y casi siempre resulta en una pérdida de respeto. Pero los gritos también pueden usarse como una herramienta para que los maestros llamen la atención de los niños. Entonces, en lugar de gritar y perder los estribos, es mejor respirar profundamente y luego decir con calma pero con firmeza lo que hay que decir.

¿Por qué no gritarles a sus alumnos?

Gritar es una fuente de distracción.

Cuando les gritamos a nuestros estudiantes, automáticamente se enfocan en su protección, más que en el contenido del mensaje. Se enfocarán solo en lo que les dice su cerebro para protegerse de posibles peligros. Simplemente porque se corta la comunicación.

Gritar les enseña a nuestros estudiantes a lidiar con sus emociones de manera incorrecta.

Los profesores son un ejemplo para sus alumnos. Cuando gritan, significa que la situación está más allá de ellos. Como resultado, transmiten a sus estudiantes el mensaje de incapacidad para controlar el aula. Y los estudiantes aprenden que gritar es una respuesta adecuada al estrés.

Gritar hiere las relaciones.

Los estudiantes que experimentan y escuchan a su maestro gritar regularmente se sienten más deprimidos y ansiosos. Además, los gritos debilitan las relaciones profesor-alumno porque permiten que surja la noción de amenaza en lugar de la serenidad resultante de la aplicación de la benevolencia. Las consecuencias psicológicas de esta violencia conducen a una relación alumno-maestro muy estresante y estresada.

Gritar afecta la autoestima del estudiante.

En el momento, gritar puede hacernos sentir poderosos y que la situación está bajo control. Pero al mismo tiempo, estamos enviando un mensaje de falta de paciencia y tolerancia. Entonces, gritarles a nuestros estudiantes puede enviarles el siguiente mensaje: ¡hay algo que están haciendo mal! Esto los lleva a creer que no están a la altura de nuestras expectativas, cuando solo queríamos que obedecieran.

La solución ?

Los gritos bloquean partes esenciales del cerebro de los estudiantes. Lo cual es una barrera para el aprendizaje. Por lo tanto, es necesario establecer límites y recordar regularmente a las personas sobre los estatutos de la clase.

2. Ser demasiado perfeccionista

Varios profesores pasan varias horas preparando lecciones, desarrollando consejos para administrar su clase. Pero los maestros perfeccionistas tardan más en poner todo en su lugar porque les gustaría que su trabajo fuera perfecto. Estas son algunas características de estos profesores:

  • Siguen pensando en un error que cometieron.
  • Exigen perfección de sus alumnos.
  • Notan errores y fallas en todas partes.
  • Solo tienen dos opciones: o hacen las cosas muy bien o no.

En el aula, el perfeccionismo es perjudicial porque mantiene a los profesores bajo tensión constante. Esto conduce a la fatiga, el agotamiento y el desánimo. Pueden devaluar a un estudiante mostrándole solo los puntos negativos de su trabajo.

Además, la insatisfacción de estos profesores socavará la confianza y la autoestima de sus alumnos. Para superar este problema, los profesores pueden:

  • Date permiso para fallar, que es un paso importante hacia el aprendizaje. No puedes hacer todo bien la primera vez.
  • La necesidad de trabajar en algo concreto. Por ejemplo, deben dar un margen razonable para la finalización de un proyecto de clase.

3. La procastinación

Aplazar las tareas para más tarde es una enfermedad profesional para algunos profesores. Los maestros que procrastinan están haciendo algo diferente a su trabajo o están empeñados en no hacer nada. Y el resultado es el mismo: el trabajo a realizar se pospone para más tarde. Pero, ¿por qué posponen sus tareas?

  • Por el desánimo ante las pesadas responsabilidades para con los alumnos y la sociedad.
  • Creen que las pequeñas cosas se resolverán en un minuto.

La solución ?

  • Es mejor hacer una lista de las diferentes acciones a realizar, empezando por las pequeñas tareas, es decir que no le llevarán demasiado tiempo a diario. Para tareas más repetitivas, como corregir copias, podríamos planificar 15 o 30 minutos de corrección durante x días para deshacerse de la batería, en lugar de 4 horas el día anterior a la devolución de las copias.
  • Empiece el día con la tarea que más postergó. Aquí aplicamos el principio: haz lo que sea necesario y no lo que es fácil de hacer.

4. Realiza varias tareas al mismo tiempo

Hacer malabares entre tareas mata la productividad. Es mejor concentrarse en una tarea a la vez que emprender varias al mismo tiempo. Los profesores que piensan que son buenos para realizar múltiples tareas acaban agotados e ineficaces. Sin embargo, aquellos que se concentran en una tarea a la vez son más eficientes y rápidos.

De hecho, los profesores son los campeones de la multitarea. Realizan diversas actividades (lectura, talleres, preparación de lecciones, comunicación con los padres de los alumnos, corrección de deberes, búsqueda en Internet, valoración, evaluaciones, etc.).

¿Cómo evitar la multitarea?

  • La solución eficaz es centrarse en una única tarea de acuerdo con el principio de atención plena. Está muy claro que la multitarea impacienta a la persona, ya que está acostumbrada a lograr múltiples resultados al mismo tiempo.
  • Prepárate para momentos de desconexión en tu día.
  • Las listas de tareas pendientes son eficaces para organizar su trabajo.

5. Falta de preparación

Para que los profesores den lecciones de calidad, deben estar debidamente preparados. De hecho, preparar un curso lleva tiempo. Pero no solo ! También requiere paciencia y una comprensión total de los objetivos académicos para captar la atención de sus estudiantes. Pero a veces algunos profesores no preparan sus lecciones, o no lo suficiente, ya sea por falta de tiempo o por falta de recursos.

Estos llegan a clase a última hora, olvidándose de hacer copias de evaluación.

6. Asiste a reuniones interminables

Cada año, los profesores asisten a diferentes reuniones: consejo de profesores, reuniones de padres, consejos de ciclo, consejo de profesores, etc.

Es mejor evitar estas reuniones tanto como sea posible, ya que consumen mucho tiempo … Y en general, estas reuniones suelen terminar sin que se tome una decisión real.

Además, debes saber que los jefes de establecimiento no pueden obligarte a asistir a una reunión si el horario resulta fuera del horario laboral.

7. Busque ser amado por sus estudiantes

Un maestro eficaz no busca agradar a sus alumnos.
Algunas personas piensan que ser amado es necesariamente el indicador de éxito por excelencia. Si no te agradan, significa que eres un mal profesor. Necesitamos enfocarnos en nuestras responsabilidades, hacer nuestro trabajo lo más concienzudamente posible y capacitar a nuestros estudiantes adecuadamente.

Cuando la corriente no fluye con sus alumnos, algunos profesores se cuestionan y se sienten culpables. Sin embargo, a veces el problema está en los estudiantes. Además, agradar es solo una forma de que a los estudiantes les guste el material.