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Estimados estudiantes, ¡Es al aprendizaje, no al grado, a lo que se debe dar prioridad!

Todos hemos visto a un estudiante perder una oportunidad de aprendizaje mientras luchaba por obtener una o dos notas adicionales en una tarea. Para la mayoría de los maestros, tal recuerdo nos hace estremecer, incluso nos entristece un poco que el niño se pierda el aprendizaje “real” del momento. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado diciendo: “No es la calificación lo que cuenta…”? Pero para muchos niños se ha convertido en una cuestión de calificaciones, en detrimento del aprendizaje “real”.

A continuación se explica cómo hacer que los estudiantes se concentren en el aprendizaje en lugar de estos pocos puntos:

1. ¡Déjalos elegir!

La autonomía es otra forma de motivar a los alumnos, no se trata de dejar reinar el caos donde cada uno hace lo que quiere cuando quiere. Pero puedes darles la opción:

  • que estudian
  • de los proyectos que llevan a cabo
  • lo que leen
  • cómo hacen su trabajo.

2. Enseñar la diferencia entre aprendizaje y desempeño.

Los niños necesitan saber la diferencia y saber lo que realmente importa.

Un objetivo de aprendizaje podría ser: “Seremos lectores que pueden hacer predicciones sobre el texto. »

Mientras que una meta de desempeño sería, “Voy a sacar una buena calificación mientras leo. »

3. Usa videos para generar interés.

Una de las mejores formas de captar su atención para que aprendan por sí mismos cómo funciona algo (fuera del libro de texto tradicional) es YouTube.

Puede encontrar videos que enseñan implícitamente el por qué y el cómo de un concepto, sin dejar de ser entretenidos.

¿Qué pasaría si las notas fueran más… reparables y menos permanentes?

Puede facilitar esto haciendo que la tarea se pueda volver a hacer.

5. Ni demasiado grande ni demasiado pequeño: el principio de Ricitos de Oro

Tienes que hacer referencia a la tarea Goldilocks para diseñar la tarea perfecta, algo que no sea ni demasiado difícil ni demasiado fácil, pero que sea perfecto. Esto invita a los niños a sumergirse en la búsqueda de soluciones y respuestas en lugar de centrarse en la nota.

6. El elogio del “fracaso”

“Fracasar” es la idea de que el fracaso no es un punto final. Al contrario, es el punto de partida ideal para crecer. Aquí hay algunas maneras de ayudar a los estudiantes a aceptar el “fracaso”:

  • Celebrar los logros de los demás cuando se trata de la superación personal.
  • Mira el fracaso como una forma de encontrar una solución nueva y mejor.
  • Evite alabar el éxito de la primera vez.

7. Prueba un nuevo estilo de aprendizaje

¿Cómo procesan realmente los niños la nueva información? Puede ayudarlos a averiguarlo:

8. Di en voz alta: “¡No estoy seguro!” »

¿Tus alumnos vieron que no sabías algo y trabajaron para encontrar la respuesta? Modelar este proceso puede ser invaluable para enseñar a aprender. En lugar de esperar que sepan cómo hacerlo, puede invitarlos a averiguarlo simplemente diciendo: “Vamos a averiguarlo juntos”.

9. Motívate para aprender por ti mismo

¡Deje que los niños vean cómo se ve un estudiante entusiasta! Ya sea que estés perfeccionando una receta de alitas de pollo, leyendo todo sobre cómo construir una casa pequeña para salvar el medio ambiente o aprendiendo cómo funcionan las mentes de los adolescentes, ¡habla con ellos!

10. Cree un espacio para que compartan cuando ya no estén interesados.

No siempre es divertido aprender todo, y eso está bien. Responda positivamente cuando un niño dice que ya no le gusta algo y ayúdelo a cambiar de rumbo.