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4 estrategias para reducir el tiempo de conversación del profesor

A veces, los profesores hablan en clase. Por lo tanto, deben controlar su discurso para no privar a sus alumnos de ninguna participación en la clase.

Los estudiantes deben participar, hacer preguntas, responder a las que se les pregunten, compartir sus ideas y tomar decisiones. No solo tienen que estar presentes físicamente, sino que también deben estar activos. Si hablamos la mayor parte de nuestro tiempo en clase, nuestros estudiantes pueden aburrirse de escucharnos.

Entonces, ¿cómo podemos reducir el tiempo de conversación de los maestros para brindarles a nuestros estudiantes más oportunidades de hablar en clase?

Aquí hay 4 estrategias que pueden ayudarlo a lograr este objetivo:

1- Dedica tiempo a los alumnos

Para la mayoría de los profesores, el objetivo común es fomentar la participación de los estudiantes. Sin embargo, el discurso adulto sigue siendo dominante.

Por lo tanto, es importante crear momentos en los que los estudiantes cambien de roles: los estudiantes son activos, comunicativos, colaborativos y creativos mientras los observa, los escucha y los anima a hablar más. Piense en qué tareas integrar, cuándo y cómo debe hacerlo para lograr este objetivo.

QUÉ HACER ?

En cualquier lección, el profesor debe preparar tareas que sean de interés para los alumnos. Puede animarlos a colaborar, a crear, a compartir sus ideas y experiencias personales con otros. Por ejemplo, pueden volver a explicarse la lección entre sí, parafrasear ideas, resumir lecciones anteriores al comienzo de la lección de hoy, hacer preguntas de seguimiento, terminar, llevar materiales a la clase, retroalimentarse mutuamente. retroalimentación, informar a la clase, reflexionar sobre su desempeño… Todas estas acciones son oportunidades que pueden mejorar aún más su aprendizaje y progreso.

¿CÓMO? ‘O’ ¿QUÉ?

Si desea reducir su tiempo de conversación, debe incluir estudiantes en su enseñanza. Pero los estudiantes no reaccionarán positivamente. Por tanto, el profesor debe animarles a participar, explicándoles que su aportación es de gran valor. También romperán el miedo a hablar frente a sus compañeros.

El maestro debe crear una atmósfera en la que los estudiantes se sientan cómodos ayudándolos a expresar sus ideas.

¿CUANDO?

Es necesario planificar la participación de los estudiantes porque hace que su acción sea más intencionada. Cuando los estudiantes se acostumbren a ellos, serán parte de sus lecciones.

2- No responda a sus preguntas

¿Por qué los profesores responderían las preguntas que hacen?

Entonces, pensemos en el propósito de responder nuestras preguntas en clase. El propósito de las preguntas es comprobar la comprensión, provocar el pensamiento de los alumnos, animarles a expresar sus ideas, escribir y practicar lo que se les ha enseñado, etc.

En definitiva, nuestras preguntas son una fuente de aprendizaje para los alumnos. Entonces, si respondemos a nuestras preguntas, estaremos privando a nuestros estudiantes de valiosas oportunidades de aprendizaje definidas por la reflexión y la producción.

Debemos evitar responder a nuestras preguntas. ¿Cómo? ‘O’ ¿Qué?

  • Obtenga la atención de sus estudiantes antes de responder a sus preguntas. Por ejemplo, puede decir: “Escuche, tengo una pregunta importante para usted”, “es importante entender por qué / cómo / cuándo …”, “necesitamos que se responda la siguiente pregunta”, “una de las preguntas que puede tener en el examen / prueba será… ”(no debe hacer esto con frecuencia).
  • Explique sus preguntas claramente usando un lenguaje sencillo.
  • Especifique por qué está respondiendo a esta pregunta, es decir, ¿cómo se relaciona con el contenido anterior?
  • Dé a sus alumnos tiempo para pensar en sus preguntas. Si nota que todavía les cuesta encontrar las respuestas, explíquelas nuevamente o pida a otros estudiantes que lo hagan.

Si recibe respuestas incorrectas y nota que los estudiantes tienen dificultades:

  • Déles algunas pistas para ayudarles a encontrar las respuestas.
  • Puede pedirles que escriban sus respuestas (hágalo de vez en cuando). Escribir puede ayudarles a estructurar mejor su pensamiento. Pueden planificar sus respuestas con más cuidado.
  • El trabajo en parejas puede ayudar a los estudiantes a discutir la pregunta y encontrar la respuesta (en caso de que tenga suficiente tiempo).

En cualquier caso, evite responder a sus preguntas.

3- Anime a los estudiantes a discutir aún más

Se debe ayudar a los estudiantes a expresar sus ideas y superar la frustración que algunos de ellos pueden sentir cuando se encuentran en un callejón sin salida del lenguaje o las ideas. A continuación, se ofrecen algunos consejos para lograrlo:

Diseñe lecciones donde los estudiantes puedan hacer preguntas y hacer descubrimientos.

Muestre interés en escuchar las ideas de los estudiantes. Por ejemplo, llame a los estudiantes por su nombre y diga: “John, me gustaría saber tu opinión / Escuchemos la respuesta de John”. O “Estudiantes, que entre ustedes me puedan convencer de … / Necesito una respuesta que …”

No se conforme con un sí / no o respuestas breves. Pida a los alumnos que justifiquen sus respuestas, expliquen y agreguen más detalles. Incluso si sus respuestas son claras, finja que no comprende.

Anímelos a discutir y desarrollar las respuestas de sus compañeros de clase.

Utilice expresiones faciales y palabras para animarlos mientras hablan. Por ejemplo, puede decir: “¡Ah! es interesante ”(arqueando las cejas).

No esté satisfecho con las respuestas que recibió de los mismos estudiantes, los que aún participan. Apunta a la mayoría. Incluso si estas respuestas son correctas, anime a otros a hablar. Ellos pueden darle ideas que no esperaba y / o hacerle saber cómo les va con sus lecciones.

Participar en las discusiones de los estudiantes o en cualquier otra actividad destinada a presentarles nueva información, involucrarlos más y apoyarlos para completar esta tarea. Sin embargo, evite participar en exceso y dominar la pista.

No se centre solo en la enseñanza frontal, agrupe a los estudiantes de manera diferente para que puedan hablar y escucharse entre sí.

4- piensa en la calidad de tu discurso

Nuestras discusiones deben ser efectivas y eficientes. Debemos evitar las explicaciones largas, repetir lo que dicen los alumnos, parafrasear y repetir las instrucciones más de lo necesario y añadir información adicional a las respuestas de los alumnos.

Cuando buscamos un discurso de calidad, no solo brindamos a los estudiantes la oportunidad de expresarse, sino que también nos enfocamos en lo que es más relevante para su progreso de aprendizaje, lo que los hace más comprometidos.

Para ello, es fundamental reflexionar periódicamente sobre nuestra presentación con el fin de perfeccionarla. Puede grabarse o grabarse usted mismo durante la lección y luego, cuando llegue a casa, examine la calidad de su discurso.

Otras oportunidades para obtener comentarios sobre la presentación de su clase incluyen invitar a un colega a su sala para que lo observe y pida a sus alumnos sus opiniones al respecto.