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¡Es la escuela la que debe ser resiliente y más humana, no el maestro!

Un mensaje de Twitter de Dra. Tracy Edwards sobre la resiliencia de los maestros se ha vuelto viral por una buena razón. Resuena profundamente en una generación de docentes que están cansados ​​de que les digan que deben ser más resilientes. Este es un tema que la pandemia ha sacado a la luz. Necesitamos dejar de pedirles a las personas que se recompongan cuando los sistemas completos necesitan cambiar.

Asistí a un seminario web sobre resiliencia docente y me pidieron que compartiera mis pensamientos. Mi respuesta: no quiero ser resistente. Quiero sistemas escolares diseñados alrededor de humanos que no exijan mi resiliencia. Quiero que los maestros tengan la atención, el apoyo de la comunidad.

msj twitter maestros

¿Qué tiene de malo la resiliencia?

Ser resiliente significa que tienes la fortaleza psicológica para lidiar con el estrés durante una tragedia. Es una herramienta importante a desarrollar para enfrentar la adversidad. Pero la resiliencia no pretende ser una estrategia a largo plazo. Según la Asociación Americana de Psicología, el estrés crónico que es constante y persiste durante un largo período de tiempo puede ser debilitante y abrumador. Últimamente, todo lo que escuchamos es que los maestros (y sus alumnos) deben ser más resistentes, y eso es agotador.

Los maestros buscan un cambio sistémico que no requiera resiliencia día a día.

En ningún momento de la historia de nuestra nación le hemos pedido más a nuestro sistema educativo que en la actualidad. Exigimos que nuestras escuelas primarias y secundarias preparen a todos los estudiantes, independientemente de su origen, para una vida de aprendizaje. Pedimos a los maestros que guíen a cada niño hacia una comprensión más profunda mientras cuidan su desarrollo socioemocional. Necesitamos dejar de pedirles a los maestros que hagan el trabajo de enseñar mientras encubren todas las carencias del sistema educativo actual. Estos son algunos de los cambios que nos gustaría ver:

1. Escuche a los profesores e invítelos a dar su opinión.

Somos profesionales con los pies en la tierra. ¿Qué nos emociona? ¿Qué estrategias e ideas nuevas intentamos en nuestras clases? Tenga el coraje de pedirnos que le demos nuestra opinión negativa y prepárese para realizar cambios en función de nuestras recomendaciones. Desahogémonos en un espacio seguro donde no haya juicio. Sigue nuestras sugerencias.

Crea un horario de oficina abierto y anímanos a pasar a charlar contigo. Organice reuniones más regulares y más cortas con el personal profesional. Háganos preguntas como:

  • ¿Qué está haciendo realmente bien nuestra escuela este año?
  • ¿Cuáles son los principales desafíos para los estudiantes en este momento?
  • En una escala del 1 al 5, ¿qué tan feliz te sientes en este momento?
  • ¿Qué podría ayudarte a mejorar tu nivel de alegría?

2. Tratar a los maestros como adultos profesionales.

Estamos cansados ​​de que nos traten como si fuéramos los estudiantes. La microgestión nos impide confiar en la administración. Considere nuevas formas de construir una comunidad de confianza. Pregunte si queremos probar Pineapple Charters, que nos permite visitar las aulas de otras personas para aprender nuevas formas de hacer las cosas en el aula. Involúcrenos en la planificación del desarrollo profesional. No organice reuniones que puedan resolverse en un correo electrónico. Considere hacer un video de lo que quiere decirnos y envíenoslo por correo electrónico. No cuestione nuestra necesidad de estar fuera de clase por citas, días de enfermedad o emergencias familiares. Ya es bastante difícil para nosotros hacer un plan para cada minuto que estamos fuera. Créenos cuando te decimos que preferiríamos dar clases pero las ausencias (que están autorizadas por nuestros contratos) son inevitables.

3. Dar a los maestros tiempo para descansar y recuperarse

Cuando las escuelas cierren por las vacaciones, no nos pida que asistamos a una reunión ni que entreguemos nuestras notas el día que regresemos. Cuando estemos enfermos, dinos que nos tomemos el tiempo necesario para sanar.

Si no hay necesidad de realizar una reunión de personal a primera hora de la mañana oa última hora de la tarde, cancélela y devuélvanos nuestro tiempo. No nos envíe correos electrónicos durante el fin de semana, excepto en caso de emergencia, y deje de mirar los minutos en el reloj. Trabajamos muchas más horas de las que proporcionan nuestros contratos. Vivamos, mientras hagamos nuestro trabajo.

4. Comenzar a considerar a los docentes como capital profesional

Muéstranos que realmente respetas nuestro bienestar. Tratar a los maestros y la enseñanza como capital significa que debe invertir para obtener un retorno de su inversión. Puede ser difícil para las personas entender el uso de la palabra capital al referirse a los seres humanos, pero vale la pena estudiarlo.

Les systèmes qui investissent dans le capital professionnel reconnaissent que les dépenses d’éducation sont un investissement dans le développement du capital humain de la petite enfance à l’âge adulte, ce qui conduit à des récompenses de productivité économique et de cohésion sociale dans la génération siguiente, próximo.

Cuando las escuelas comienzan a implementar estructuras que protegen su inversión en capital humano, social y profesional, todos se benefician. Los maestros que vienen a una escuela que invierte en sus maestros trabajan más para ser parte de la comunidad productiva.

Lo que los docentes necesitan hoy, más que nunca, es sentir que su trabajo importa, que importa quiénes son. La forma de hacerlo es invertir en los docentes emocional, física y profesionalmente. Queremos sentirnos tan importantes para el sistema como los estudiantes a los que enseñamos.

(Fuente)