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6 claves para redescubrir el placer de enseñar

Los profesores eligen la profesión docente por vocación. Su elección se basa en el gusto por la transmisión y la posibilidad de contribuir al desarrollo de los alumnos. Según la encuesta TALIS 2018, nueve de cada diez profesores españoles citan la posibilidad de influir en el desarrollo de los estudiantes como una de sus principales motivaciones. Y en Europa, siete de cada diez profesores consideran esta profesión como su primera opción de carrera.

En otras palabras, la docencia es una actividad en la que intervienen tonos afectivos y morales que culminan en una relación benevolente con los demás. Esta relación está en el corazón del trabajo de los profesores. Sin embargo, las condiciones de trabajo lo hacen muy difícil de soportar y reducen el placer de hacer el trabajo docente. Y en la sala de profesores, nos acostumbramos a hablar de la incomodidad del profesor y la reducción del placer de enseñar.

De hecho, esta disminución tiene un impacto directo en el desmantelamiento de profesores. En Quebec, y solo en la escuela secundaria, casi el 51% de los profesores pensó en dejar la profesión durante sus primeros cinco años de servicio.

Las razones de esta disminución del placer de enseñar

  • La intensificación de tareas en la profesión docente: dispersión en las múltiples misiones a realizar, alumnos poco motivados, problemas disciplinarios, obligación de resultados, elevado número de alumnos por clase, presión de tiempo, endurecimiento de los controles por parte de los administradores escolares.
  • Falta de reconocimiento en esta profesión provoca malestar y sufrimiento en la vida profesional de los docentes. De hecho, la gran mayoría trabaja duro y no obtiene ningún reconocimiento. Existe una brecha creciente entre la imagen y la realidad.
  • La degradación del prestigio de la profesión docente, la brecha demasiado grande entre los ideales profesionales iniciales y las realidades a menudo ingratas del trabajo docente, así como salarios poco atractivos.
  • Una sociedad cada vez más exigente: Y como resultado, los profesores se sienten cada vez más bajo presión. Sienten que su profesión ha evolucionado mucho y que hoy la sociedad les pide demasiado.

Ver también: Las siete razones de la desmotivación docente

Además, la primera tarea de los profesores es ayudar a los alumnos en su aprendizaje, sin embargo los propios profesores también necesitan apoyo para cumplir con su misión. Es decir, necesitan aumentar el placer de enseñar que realmente da sentido a su trabajo. En este artículo presentamos las cinco claves para incrementar el placer de enseñar:

1. Tener estudiantes motivados

Los estudiantes motivados se lo ponen más fácil a sus profesores. Participan mucho, escuchan atentamente, hacen preguntas, les gusta progresar. Sus maestros se esfuerzan más en ver que sus estudiantes motivados avancen.

2. Gestión que confía en sus profesores

La escuela es el entorno de vida y trabajo diario para todos los involucrados en la escuela. El director contribuye a la creación de una comunidad profesional a nivel de establecimiento. Este clima positivo influye en la moral de los docentes, su eficacia, sus condiciones laborales y su autonomía profesional. Además, un buen director es aquel que se involucra concretamente, que trabaja junto a sus compañeros, que respeta la autonomía de los profesores y los protege de las demandas externas.

3. Relación positiva con los estudiantes

Los docentes establecen relaciones que influyen, más allá del contenido que enseñan o las habilidades que intentan adquirir, el bienestar emocional, la motivación, los resultados o incluso la elección de carrera, por nombrar solo algunos. estos elementos. Por tanto, es deber de todo adulto que trabaja en una escuela, y en particular de los profesores, tomar los medios necesarios para desarrollar y mantener vínculos significativos con cada uno de los alumnos que se le encomiendan.

Un maestro dijo: “Cuando tuve un buen día en clase, cuando sentí que los alumnos y yo estábamos completamente en ello, cómplices, es simple que estoy eufórico, podía volar. “

4. Contactos e intercambios positivos con colegas

La docencia no es solo un trabajo cognitivo, sino un trabajo muy emocional. Por eso, la motivación y el placer de enseñar a los profesores se basa, entre otras cosas, en las buenas relaciones profesionales con sus compañeros. La colaboración entre profesores es un factor de éxito académico.

Por tanto, es fundamental desarrollarse profesionalmente, pero también ser apreciado por los compañeros, para desarrollar relaciones laborales armoniosas.

5. Da lo mejor de ti sin agotarte

Por tanto, es fundamental que aprendas a cuidarte y a mantener encendida tu llama para ayudar a los demás con energía y entusiasmo.

6. Sensación de haber adquirido el respeto de todos

Los profesores deben ser respetados por la riqueza de conocimientos que nos imparten. Por la elección que hicieron de nosotros, enséñalo. Por su don de poder enseñártelo. Entonces el respeto es una gran parte de su autoestima y confianza.

Conclusión

Es fundamental revisar determinadas condiciones de empleo para que los docentes puedan disfrutar de una mayor libertad de acción y una mayor autonomía. Además, la formación del profesorado debe orientarse hacia la perspectiva del trabajo orientada a “hacer que los alumnos aprendan” en lugar de contribuir a ser “transmisores de conocimiento”.

Fuentes:

  • La encuesta internacional TALIS.
  • Françoise Lantheaume y Christophe Hélou, el sufrimiento de los profesores: una sociología pragmática del trabajo docente, París, Presses universitaire de France, 2008, 173 p.
  • Caroline Marion y Louise Lafortune, ¿qué puede aumentar el placer de enseñar? Evaluación de aprendizaje Número 175, 2015, Editorial: Les Publications Québec Françaises.