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5 cosas que debes saber antes de convertirte en profesor

La enseñanza es una misión noble. Es sin duda el trabajo más bonito del mundo. En otras palabras, ser profesor es un privilegio porque un profesor puede cambiar la vida de alguien. Afortunadamente, no mucha gente tiene este poder. Sin embargo, a los jóvenes no les apasiona tanto la profesión docente. Y el número de candidatos que ingresan al concurso de profesores ha disminuido en los últimos años. También ahuyenta a algunos titulares, y el número de renunciantes ha aumentado constantemente durante varios años.

Aquí hay cinco cosas que debe saber antes de elegir una profesión docente:

1. El salario

Los profesores están mal pagados. Pasan toda su vida en las aulas y ni siquiera pueden pagar una casa, un automóvil, una jubilación dorada. La profesión docente se paga menos que otras profesiones y su evolución salarial es mucho más lenta. Además, los profesores tienen un título de maestría, es decir, un diploma de nivel bac +5, lo que los coloca en la categoría de “ejecutivos”. Pero está claro que el salario neto promedio de los docentes es un 25% menor que el de sus contrapartes no docentes.

2. Agotamiento psicológico

El agotamiento psicológico forma parte del día a día de los profesores. Es un síntoma de la acumulación de varias situaciones difíciles. En otras palabras, es la fase final de un proceso de fatiga crónica física, mental y emocional.

Debido a nuevos problemas en las escuelas, como la pérdida de autoridad de los maestros o la rebelión de los estudiantes, muchos maestros se sienten insatisfechos con su trabajo y pueden mostrar una gran cantidad de síntomas relacionados con el agotamiento. Además, los profesores se sienten desanimados por el desinterés de los estudiantes por aprender. Pasan mucho tiempo tratando de interesarlos, en el sentido de involucrarlos en la acción. Es por eso que los maestros aprecian trabajar con estudiantes motivados, interesados ​​“naturalmente” en el conocimiento y disponibles para trabajar, en un lenguaje sencillo, con estudiantes bastante buenos.

3. Conciliar la vida profesional y personal

El trabajo de los profesores se divide en tres partes. Una parte en clase, en presencia del alumnado (presencial), una segunda parte, en las instalaciones del colegio (reuniones, consejos de clase, ayuda individualizada …), y una última parte en casa, en su tiempo personal ( formación, documentación, revisión, preparación de cursos).

Esta profesión nunca abandona a los profesores. Trabajan en casa, corrigen copias los fines de semana, preparan clases nocturnas… Traen trabajo con ellos, pero también en la cabeza. De hecho, es difícil, por la noche, no pensar en los estudiantes que están charlando todo el tiempo. Sin embargo, la gran ventaja de ser profesor es estar de vacaciones al mismo tiempo que tus hijos.

4. Falta de respeto

En su entorno familiar, los niños asimilan la noción de respeto hacia todos desde una edad temprana (al menos eso esperamos). De hecho, el respeto por los demás) debe aprenderse en casa. Los padres también deben inculcar en sus hijos la importancia de respetar a sus maestros. Pero, desde hace varios años, hemos observado una protección excesiva de los alumnos. Les damos mucha permisividad para hacer lo que quieran. Entonces, se vuelve muy difícil para los maestros ser respetados y respetados, porque intentamos por todos los medios elevar a los estudiantes al nivel de sus maestros.

5. Una profesión más compleja

Las clases de hoy son cada vez más heterogéneas. Es por eso que los profesores deben ser pedagogos, psicólogos, sociólogos y didácticos en clases con un número muy ocupado. Además, las expectativas escolares de las familias son, por tanto, cada vez más altas. En consecuencia, las misiones encomendadas a los docentes se han incrementado con el tiempo, condiciones laborales cada vez más complejas y exigentes en una sociedad en constante cambio.

[Cet article est traduit de l’anglais et adapté par Josef Gunaim.]