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12 cosas que los profesores felices no hacen

¡Un maestro feliz! ¿Existe o es solo un mito? Pero, ¿qué es un maestro feliz? Para algunos, un maestro feliz es aquel que enseña con placer y practica la autoridad justa. Para otros, está satisfecho con su trabajo y disfruta ayudar a sus estudiantes. Sin embargo, existen algunos hábitos que nos impiden ser un maestro feliz. En este artículo, cubriremos 12 cosas que los maestros felices NO HACEN.

1. Los maestros felices no hacen demasiados compromisos

El compromiso no es fácil. Por tanto, es probable que los profesores muy implicados tengan dificultades en su vida personal y su gestión se vuelva complicada. Sencillamente, porque demasiados compromisos siempre conducen a la desconexión y agotamiento. En resumen, el compromiso excesivo no puede ser sostenible sin tener consecuencias para la salud de los profesores. De hecho, el trabajo es exigente: horas extras en reuniones para discutir sobre los estudiantes y organizar eventos, preparación de lecciones, evaluaciones y corrección, comunicación con los padres de los estudiantes, todas estas tareas toman mucho tiempo y de esfuerzo.

Hacer otras cosas además de enseñar en el aula: esto puede sonar atractivo, pero aún así debe tener cuidado. De hecho, decir “sí” es una fuente de problemas a diferencia de “no”. Debes aprender a rechazar propuestas, porque es imposible decir que sí a todo sin perder eficiencia en tu trabajo o en tu vida personal. Un maestro feliz se niega y, a veces, dice NO. No estoy diciendo que no debas involucrarte, sino más bien ser un poco receptivo a lo que haces. Solo di SÍ a los compromisos que realmente te apasionan.

Para obtener más información, puede leer Cómo los maestros pueden aprender a decir no.

2. Los maestros felices no son perfeccionistas

¿Buscas ser perfeccionista en tu trabajo? ¡No lo seas!

Sí, es difícil aceptar esta verdad. No eres perfecto. Piense en lo que puede hacer por usted ser un perfeccionista. Cuando lo piensas, el perfeccionismo a menudo causa estrés, porque dedicamos más tiempo del que deberíamos a una tarea. En resumen, un perfeccionista ya no le da importancia a su salud.

Por otro lado, el perfeccionismo disminuye la eficiencia, mata la motivación y reduce la productividad. Por miedo a cometer errores, evita tomar iniciativas. Para deshacerse del perfeccionismo, limite el tiempo que dedica a sus actividades diarias, apunte a una meta y aprenda a dejarse llevar.

En general, necesitas aprender a hacer todas las tareas “necesarias” todos los días, aprovechar al máximo tu tiempo en clase y equilibrar la vida laboral y personal.

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