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¿Cómo construir un proceso educativo?

El inicio del curso escolar y universitario para los profesores es el momento de cada año para una renovación educativa para cada uno, adaptando sus cursos, sus métodos a su audiencia de alumnos o estudiantes. Estos profesionales de la educación siguen métodos probados en la construcción de su enseñanza y sus procesos pedagógicos. Entonces, ¿cuáles son las etapas de un proceso educativo?

Alinear los objetivos educativos

El primer paso es la definición del objetivo educativo: ¿cuál es la habilidad a la que se dirige este curso? ¿Cuál es el propósito de esta enseñanza? ¿De qué debería ser capaz el alumno o estudiante al final de este curso y en qué situación?

Este objetivo puede estar vinculado a la adquisición de conocimientos y conocimientos específicos de una disciplina, como el aprendizaje de definiciones o el contenido del curso, por ejemplo, de memoria o en situaciones. También se puede vincular a los conocimientos técnicos. Por ejemplo: trabajar en grupo, afrontar un caso de estudio en un tiempo limitado, redactar un informe de prácticas… que se puede utilizar en situaciones profesionales en particular.

Por último, una habilidad también se puede vincular a un know-how. Por ejemplo: expresarse oralmente, manejar el estrés, presentarse a un empleador, etc. Un solo curso puede tener como objetivo adquirir varias habilidades. Pero cuanto más complejo sea el objetivo, más se tendrá que pensar el proceso educativo en sentido ascendente. Es una herramienta imprescindible para cualquier formador.

Escribe un escenario educativo

Se basa en un escenario educativo: más allá de la planificación de lecciones (sesiones, secuencias), el escenario cuestiona al docente sobre la relación entre los contenidos impartidos, los métodos de enseñanza elegidos, los materiales didácticos seleccionados y evaluación esperado. Se utiliza para optimizar el tiempo de formación y la eficacia de los cursos ofrecidos.

Para ello, el docente comienza por identificar la evaluación o valoraciones que va a realizar. El objetivo es verificar la adquisición de la habilidad a la que se dirige el objetivo educativo. Si el objetivo es “el alumno es capaz de expresarse oralmente frente a una clase durante una evaluación”, el profesor debe crear una cuadrícula de criterios que se comunicarán al alumno en la fase inicial. Pero también proporcione tiempo de enseñanza dedicado para apoyarlos en la adquisición de esta habilidad. Entonces, la estructura del curso es determinante, tanto en la división de lecciones (sesiones, secuencias, evaluaciones formativas) como en la elección de los métodos y soportes de enseñanza.

Ya sea una conferencia o un trabajo práctico, los métodos de enseñanza son muy variados y pueden variar desde posturas muy transmisivas (la conferencia ininterrumpida es un ejemplo) hasta tiempos de enseñanza puntuados por interacciones, pero también co-construidos por los alumnos, al igual que los métodos de clase invertidos. . Lo que está en juego es que el alumno tenga a su disposición al mismo tiempo actividades heurísticas, demostrativas y de aplicación.

Herramientas digitales al servicio del proceso educativo

El cambio a lo digital no reemplaza los métodos y materiales didácticos. Pero les permite diversificarse y pensar en los tiempos de aprendizaje autónomos como tiempos de apoyo asincrónicos. La tecnología digital también permite a los alumnos acceder a más recursos que constituyen soportes educativos variados y accesibles (enciclopedias en línea, sitios de ejercicios educativos, plataformas de recursos audiovisuales, redes sociales, etc.).

Por que el proceso educativo

Por tanto, es a partir de la construcción de procesos pedagógicos estructurados diseñados para los educandos que los profesores utilizan estos recursos. El objetivo es ofrecer lecciones específicas adaptadas a sus estudiantes. Cada nuevo año escolar es una oportunidad y un desafío para el docente en el desarrollo de sus tiempos de enseñanza y en la sofisticación de sus escenarios docentes, refinándolos a lo largo de los años. Pero también adaptándolos a su público estudiantil. La formación en nuevos soportes y nuevos métodos enriquece las prácticas docentes, que se renuevan y reinventan cada vez.