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6 criterios que definen a un mal profesor

Un concepto erróneo que persiste en el entorno escolar es que un estilo educativo autoritario promueve un mejor aprendizaje de los estudiantes. Pero esta es una falsa creencia: al contrario, cuanto más autoritarios son los profesores, menos se benefician de la atención de sus alumnos. Además, es probable que desarrollen temores que afectarán su futuro. Este estilo de enseñanza, lamentablemente, todavía está muy presente entre muchos profesionales, creando una barrera para una experiencia de aprendizaje positiva.

Un maestro poco calificado exhibe comportamientos y actitudes recurrentes que pueden socavar la experiencia educativa de nuestros niños. En este artículo, te presentamos seis características comunes de un mal maestro.

1. Despierta culpa y miedo

Un mal maestro tenderá a señalar los errores de los estudiantes e incluso a humillarlos. Este tipo de actitud conducirá a un aumento de la conducta inapropiada y a una disminución de su capacidad de aprendizaje. Por lo tanto, también es probable que eviten hablar en clase por temor a dar respuestas incorrectas.

2. Ignora las preguntas de los estudiantes.

Un mal profesor insiste absolutamente en mantener un control total sobre el curso de las lecciones, para evitar retrasos y pérdidas de tiempo. Por ejemplo, se negará a aclarar las preguntas de los estudiantes.

No da importancia a la evaluación continua y, en lugar de tener en cuenta el esfuerzo constante de los estudiantes, su voluntad de progresar y su mejora gradual, se basa exclusivamente en las calificaciones de las pruebas.

3. Atribuye a los alumnos la causa de las malas notas

Un mal profesor evitará cuestionarse a sí mismo cuando una gran parte de su clase tenga malas notas. Atribuirá la causa a la falta de voluntad, trabajo, motivación o interés por parte de sus alumnos.

Nunca se mencionará su propia responsabilidad por el fracaso académico.

4. No actualiza sus habilidades

Un mal maestro se contenta con confiar en lo que ha aprendido.

Ya sea desde el punto de vista de los contenidos, el enfoque pedagógico o las nuevas tecnologías, descuidará la importancia de seguir formándose a lo largo de su carrera profesional.

Muchos profesores, además, impiden que los estudiantes se beneficien de herramientas modernas que podrían apoyarlos en su aprendizaje.

5. Mantiene la distancia con sus alumnos.

Un mal maestro prefiere mantenerse alejado de sus alumnos, impulsado por la creencia errónea de que, al hacerlo, mantendrá intacta su autoridad sobre ellos y se ganará más respeto por parte de ellos.

Los estudios demuestran, por el contrario, que la creación de proximidad con los estudiantes permite el nacimiento de relaciones más satisfactorias, basadas en la emulación positiva y el respeto mutuo. También promueve la creación de sentimientos de seguridad y confianza que acompañarán a los jóvenes a lo largo de su vida.

6. Transmite conocimientos superficiales

Un mal educador tiende a transmitir con poca profundidad los contenidos inherentes a las materias que imparte.

A este estilo superficial de enseñanza se suma el miedo que experimentan los alumnos hacia el educador, lo que hace que los alumnos no se atrevan a expresarse, ni a pedir aclaraciones o profundizaciones.

En conclusión, encontramos en los malos profesores un cierto desconocimiento, así como una implicación insuficiente con sus alumnos.

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